2 de febrero de 2010

Emigrante

Para el emigrante los viajes de ida son los de vuelta. Las caras esquivas su familia, los trenes su descanso, aletargado entre paisajes que desfilan a toda velocidad tras el cristal donde pega la cara, debatiéndose entre el sopor y el hastío de una vida que va y viene, nunca a ningún lado, nunca para quedarse... De cuando en cuando un tunel oscurece el veloz paisaje devolviéndole el reflejo de una cara triste en el cristal, casi desconocida, apagada, donde tirita el brillo de unos ojos ahogándose entre frío y luces anaranjadas.

El emigrante todo lo mira, pero nada le parece bonito. Sólo en el tren, cuando los paisajes cruzan raudos ante sus ojos, encuentra algo bello a lo lejos que dura un parpadeo, el tiempo de inmortalizarlo en la retina durante unos pocos segundos hasta que la luz residual impresa en ella se diluye en la misma oscuridad de siempre, en un recuerdo vago, aún así bello, quizás por eso bello...

La eternidad es efímera para el emigrante, efímera como sólo la eternidad puede llegar a ser. Y es el único que sigue siendo un pasajero al bajar del tren.

La vida del emigrante es un cuento a lápiz...

borrón.

25 de enero de 2010

Lluvia



Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.


Julio Cortázar (no os perdáis el lujo de oirlo)

23 de enero de 2010

Loco anhelo

–Es en verdad curioso –dije– cómo la memoria es el último superviviente del naufragio de nuestra existencia, cómo el pasado destila estalactitas en el vacío de nuestra ejecutoria, cómo la empalizada de nuestras certezas se abate ante la leve brisa de una nostalgia. Nací en una época que a posteriori juzgo triste. Pero no voy a hacer historia: es posible que toda niñez sea amarga. El transcurso de las horas era mi lacónico compañero de juegos y cada noche traía aparejada una triste despedida. De aquella etapa recuerdo que arrojaba con alegría el tiempo por la borda, en la esperanza de que el globo alzara vuelo y me llevara a un futuro mejor. Loco anhelo, pues siempre seremos lo que ya fuimos.

Eduardo Mendoza, El misterio de la cripta embrujada, 1979

31 de diciembre de 2009

Altas horas de la madrugada

Los planes mueren entre rutinas y cansancio, entre pasotismo, y así se pasa la vida, despertando brevemente del letargo en ciertos momentos... El camino es un mar oscuro donde es muy fácil nadar. Pero las olas que te mecen no te dejan ver a lo lejos, en el horizonte incierto al que te diriges sin saber muy bien cómo ni por qué... El secreto está en el momento.

La cambiante subjetividad que impregna todo es abrumadora. Se debe dudar de todo, incluso de uno mismo, porque nada es lo que parece en una realidad tan volátil, tan etérea. El mundo deja de ser lo que es en un mísero instante. Y entonces todo es distinto. Incluso tú lo eres, aunque te empeñes en seguir como siempre.

Cuando pienso en lo que me queda por vivir lo veo todo con otra perspectiva, quizás más relajada. Pero siempre llega el momento en que necesito el empujón, siempre llega el momento en que hundo la cabeza en la almohada y recuerdo tiempos mejores... Los recuerdos a veces son fuertes raíces. Pero no deben cobrar más importancia que lo que queda por venir.

Los reencuentros son relevantes. A veces verte reflejado en las caras del pasado te hace ver más claramente cuánto has cambiado, cuán distinto eres. Siempre están los que se quedan parados, estancados, y los que, casi sin darte cuenta, te han adelantado hace rato. Y de todos se aprende. Y es bonito ver como en las miradas y las risas se respira aún un poco de esa complicidad, de esa infancia compartida, de esos momentos vividos, de ese pasado lejano pero aún vivo en los recuerdos.

No está mal volver, siempre que sea para seguir caminando.


La mayoría de lo que se observa está en el observador. La fotografía es muy distinta según el objetivo que se utilice... La luz es luz, el cristal le da la forma, la moldea. No dejamos de ser un mero objetivo en el que se filtra la vida, la realidad, según nuestro bagaje, a nuestra manera...


Fotografía tomada con un objetivo ojo de pez, de gran ángulo pero también gran distorsión en las formas. De Bruno Abarca.

6 de diciembre de 2009

Nosotros, la manta y el suelo

La calidez de la penetración me inundaba desde los poros hasta lo más profundo de mi cuerpo, me fundía en ese abrazo intenso, piel con piel, calor con calor... Sin ropa, a flor de piel, corazón con corazón. Me perdía en su boca húmeda, la recorría paso a paso, besando cada parte de su cuerpo... Nada existía, nada importaba, sólo nosotros, la manta y el suelo, sólo la anaranjada luz de una estufa halógena iluminando su cuerpo desnudo sobre el mío, iluminando sus pechos, su pelo, su piel brillante; sus manos enrredándose en mi cabeza, en mi pecho, las mías recorriendo su cintura, su espalda, sus senos... El abrazo, la unión, el mordisco, el beso...el último balanceo. El final, la ternura, las miradas brillantes, las caras sonrosadas. La vuelta, mi aliento en su nuca, mis brazos, sus manos, sus pies con los míos, el sueño...




Aún dura la calidez de su piel en mis labios...

4 de diciembre de 2009

Bajo la mantita de nubes...

Por más que me aferre al peluche
me falta la calidez de su piel desnuda entre las sábanas
me falta su respiración, sus besos, sus pechos...
me sobra el pijama.

1 de diciembre de 2009

Tengo mil caras...


...y ella se las sabe todas.

Me encanta ser el bufón que siembra alegría en los instantes de tu vida.

19 de noviembre de 2009

Repeat

Hoy tengo una de esas noches de repeat y mirada perdida en rincones vacíos...

Daría un paseo nocturno, abrigado con chaquetón y cascos, si la responsabilidad no me tirara del cuello de la camiseta hacía la rutinaria y asfixiante realidad... De esos días en que te piensas todo. De esos días de recuerdos, metafísica y filosofía de vida...

Es interesante encontrar diferencias, pero lo más sorprendente es la similitud casi familiar, íntima, de las dos marionetas unidas a los mismos hilos. Me gusta encontrar perlas entre el fango que acostumbra a cubrirlo todo. Hace que uno se sienta ubicado entre tanto movimiento disonante...

Parece que la música me acompañará más tiempo antes de que el sueño me envuelva en quién sabe qué historias...


14 de noviembre de 2009

Desubicado

A veces siento que no encajo en mi propia vida. Que nada me pertenece, que no encuentro el colchón que realmente me pide el cuerpo, que la mierda acumulada sobre el cristal a través del cual miro el mundo no me deja ver la luz del sol que tanto ansío descubrir... Miro a mi alrededor y me siento perdido, siento que todo está al revés, me siento desplazado, lejos del camino que ansío recorrer...

Perdido en la disyuntiva. En la ausencia de convicción. En el tiempo perdido. En el palpitar lejano. En la gota de sudor en que antes me remojaba y que ahora cae fría sobre una sábana demasiado seca... En las ganas de hacer lo que no hago, y las pocas ganas de hacer lo que hago día tras día... En la vida, en la extraña vida...


Las cosas cambian de forma imperceptible pero irremisible...





4 de noviembre de 2009

Luciérnagas

Entre luces tenues y sonidos aislados, en una atmósfera de sopor, escondido del mundo, pinto luciérnagas que iluminan los más oscuros rincones que el sol me esconde.

Bajo el pálido halo de la luna busco donde perderme y no encuentro otra cosa que a mí mismo. Me dejo invadir por la densa oscuridad, me dejo rodear de todos mis sueños, de todo pensamiento, de toda imaginación... Me quedo sólo y es cuando más acompañado me siento, cuando más claro veo. Todo se contagia de esa lentitud despreocupada, tan añorada en la voraz rutina de cada día, y el tiempo parece arrastrarse lánguido, cansado, amuermado... Mis ojos se pierden en cada detalle insignificante, imaginan formas, sugieren historias... Los cierro y los colores invaden mi retina, donde el reflejo de la realidad observada parece disolverse en un oscuro caleidoscopio de colores y formas imposibles. Me pierdo en ese mundo onírico, casi hipnótico, y la realidad se me aleja tanto como yo quiero alejarme de ella. Nada importa ya, el tiempo me da una tregua y aprovecho para mirar hacía dentro.

El mundo se disipa y me veo a mí mismo. La oscuridad se cierne sobre mí y los acordes dibujan lo que no soy capaz de decir...



31 de octubre de 2009

Dualidad

El ying y el yang. La dualidad eterna del ser. Todos escondemos un lado extraño, atractivo, inconfesable, a menudo inexplorado. Como la sombra que nos persigue, pero que ignoramos, que ni siquiera miramos. Cada deseo escondido, frustrado, o satisfecho en la oscuridad de la intimidad alejada de todo contacto humano, de todo contacto cercano, de miradas indiscretas. Cuando nadie nos mira decidimos cómo queremos ser, cuando nadie nos oye hablamos tranquilos...

Estamos tan llenos de impurezas, de muerte, de contradicciones... Tan llenos de maldad y de belleza. Somos tan puros, tan sorprendentes, tan mágicos, tan increibles, tan perfectos...y a la vez tan llenos de egoísmo, de idolatría... Estamos tan faltos de convicción, tan faltos de todo... Nos mentimos a nosotros mismos sin apenas darnos cuenta, sin tener un leve atisbo del gran engaño que es el mundo que contruimos, el mundo que tejemos a nuestro alrededor...

Todo esconde un lado oculto, oscuro. Aún la más blanca palidez, pura, nívea, tiene en su reverso la mancha negruzca que nos marca a todos. Todo lo que ilumina el sol tiene su sombra... Y a todo lo rodea el gran misterio de lo que callamos, de lo que preferimos no exteriorizar, de lo que ocultamos al mundo y acariciamos cada noche, solos, lejos de todo, debajo de nuestras sábanas que nos protegen de esas terribles ilusiones que nacen en nuestra mente cuando nos envuelve la oscuridad. Incluso nuestra mente nos engaña. Todo lo cubre ese halo de misterio, en el que hasta nosotros mismos somos unos extraños a nuestros propios ojos...

¿En qué consiste todo?

En bailar, en disfrutar de la oscuridad hasta que termine la función... Quizás al final se revelen los misterios, quizás no. Quizás no queramos saberlos.

Quizás no podamos.


Fotografía: Rafa Díez


Quizás el espejo no lo cuente todo. Quizás llevemos toda una vida mirando desde el ángulo equivocado. Quizás todo lo que conocemos sea una burda mentira, y el mundo real esté en la soledad, la única forma en la que somos y la misma que nos quita la felicidad... Somos tan complicados...

Será que estoy leyendo Demian de Hermann Hesse...

29 de octubre de 2009

Ideas en el WC

Puerta de un retrete. Facultad de Comunicación, Sevilla.


A veces hay más lucidez fuera que dentro de las aulas. Sólo a veces...